Cada día que pasa tiene sus tareas, sin embargo hay días en que la rutina se repite como un eterno de javu. Es cuando uno mira el reloj esperando una novedad , pero ya se adivina y se huele la hora. Con la rutina es así. Uno es esclavo del reloj y se aprende de memoria los momentos del día.
Hoy no he recibido novedades buenas y me lamento de haber confiado mis temores a quienes están más cerca. La verdad es que las personas nunca cambian su esencia, podría alguien decir que sí es posible un cambio, pero yo creo que sólo de envoltorio, pues la médula del ser permanece intacta hasta el final.
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